Guillermo Brown visitará el domingo en horas de la noche a Cipolletti de Río Negro, que llega a este partido diezmado por las expulsiones confirmadas y por lesiones en algunos futbolistas. Hoy la premisa que tiene el técnico es reconstruir el equipo con lo que le queda en pie.
Brown sabe de esta situación y contrariamente a lo que sucede con el conjunto rionegrino, el técnico Arnaldo Sialle tiene a disposición a la mayoría de los jugadores que no estuvieron presentes ante Douglas Haig el fin de semana pasado por distintas razones.
Éste es el momento para que definitivamente Brown pueda dar el salto de calidad que se le exige desde la pasada temporada y que jugando fuera de su estadio no ha podido dar, más allá de algunos rendimientos interesantes. Esta clase de partidos, con equipos que siempre arrancan como candidatos son los que hay que ganar afuera, y en eso, Brown todavía está en deuda, porque es cierto que ganó como visitante, pero lo hizo ante un rival complicado por el descenso y que salvo una campaña excepcional en lo que resta de campeonato seguirá peleando por la permanencia y no el título.
Es ahí donde a Brown le cabe la exigencia, porque peleará el título si decididamente puede con rivales como el que le toca en unos días. En esta parte del torneo tendrá a los “encumbrados” en casa, pero igualmente necesitará de puntos afuera y ahora viene un rival muy golpeado, que también querrá reencontrarse con un triunfo que ayude a levantar el ánimo y que permita mayor oxígeno al cuerpo técnico, cuestionado por estas horas y con un examen complicado por delante.
Habrá que esperar a lo que pueda hacer Brown, aún sabiendo que Cipolletti está herido de muerte, debe pensar en ganar y meterse de lleno en la lucha por la punta del grupo y comenzar a devolver con resultados importantes la confianza depositada y renovada a todos los que componen el plantel.
FUENTE: Diario de Madryn