jueves, 07 de septiembre de 2006
Mario Gambini vive sus primeros días después de haber dejado de ser el director técnico de Santamarina.

Fue notificado de su despido de la entidad en la noche del lunes, dejó la ciudad el martes al mediodía y pasa sus horas "con mi familia y amigos que se acercaron a saludar", como le contó desde Mar del Plata a El Eco de Tandil.
Son épocas de reflexión para Gambini, quien dice no tener reproches para nadie. Simplemente expresa su conocimiento de los parámetros que rigen al fútbol actual, donde las urgencias por los resultados hacen dejar de lado todo lo demás.
-¿Qué sensaciones tiene en este momento?

-Tengo en claro que el fútbol es así, esto no es nuevo para mí. Hay técnicos que han ganado cosas y al poco tiempo tienen que dejar el club. Se los dije a ustedes cuando conseguimos el ascenso. De todos modos, no puse excusas ni las voy a poner. No tengo absolutamente nada que reprocharle a nadie, el responsable de las cosas fui yo. Y cuando los dirigentes tuvieron que tomar una decisión, lo hicieron.

-Más allá de que usted se haga cargo de la situación, es notorio que en Santamarina hubo rendimientos individuales muy por debajo de lo esperado.

-Claro, pero para mí sería muy simple echarle la culpa a mis dirigidos. Uno ve a algunos técnicos que cuando terminan los partidos siempre remarcan los errores de los jugadores, nunca se mandan en cana ellos y lo único que quieren es salvarse.
El que tenía que hacer rendir a los jugadores era yo, y esto no lo digo de falsa humildad.
Los técnicos siempre cuidan el almácigo de ellos. Yo entre perejil y ajo prefiero ser ajo, aunque deje mal aliento. El perejil no te deja nada.

-¿Qué cosas positivas se lleva de su paso por Santamarina?

-Muchísimas. Tuve varios llamados de gente de Tandil, esa alegría no me la saca nadie. En la despedida de la ciudad me hicieron emocionar, hay cosas que no me las voy a olvidar nunca. Y la satisfacción del 11 de junio cuando ascendimos va a quedar para siempre.

-¿Cómo imagina el futuro inmediato de Santamarina?

-Yo creo que los jugadores están, el material está. Hugo Tenaglia es un técnico capaz y ojalá los pueda hacer funcionar.

-¿A nivel dirigencial el club está capacitado para progresar?

-Yo no puedo hablar mal de una dirigencia cuando tomaron un club que había desaparecido y lo tienen en la tercera categoría del fútbol nacional. Y a mí me dijeron las cosas en la cara, no me las mandaron a decir, así que no tengo nada para reprochar.

-¿Se imagina dirigiendo nuevamente a corto plazo?

-En más de veinte años siempre me han llamado, no creo que ésta sea la excepción. Yo digo esto y trato de ser digno, no voy a empezar a llamar donde hay técnicos trabajando para que me contraten. Hasta hubo uno, que no es Tenaglia, que le mandó un mensaje a mi ayudante de campo para ver cómo estaba el panorama acá. Por eso estoy podrido de los "buenos muchachos", los que aparentan una cosa y en realidad son otra.

-¿El día de mañana volvería a Santamarina?

-¿Cómo no?. Ojalá a Santamarina le vaya bien y no tenga que despedir otro técnico, pero yo no me fui de Tandil de noche. Estuve en la ciudad hasta el otro día, con gente que me trató bien, no me fui a las trompadas con nadie sino dándole la mano a los dirigentes. Ellos mismos me dieron la oportunidad para que tuviera la alegría que tuve cuando salimos campeones.

-¿Cuál fue el argumento que expusieron los dirigentes?

-La charla fue muy cortita. Yo ni siquiera les dejé que me dieran el argumento porque sé que es muy simple, de cuatro partidos sacamos un solo punto. La reunión duró tres o cuatro minutos, no fue necesario profundizar demasiado.

-Si usted pudiera apartarse de su lugar, ¿no le resultaría extraño que a un director técnico que logra un ascenso lo despidan por tres partidos perdidos?

-Es que yo soy Mario Gambini, no me puedo sacar de contexto ni ponerme en otra posición. Tengo muy claro que el fútbol de hoy devora a los técnicos, que hacen falta resultados porque hay otros compromisos detrás. Mentiría si digo que no sentí dolor, pero me fui con la frente alta y la conciencia tranquila.

FUENTE: Diario El Eco de Tandil
Publicado por MARIANO.BUSSALINO @ 11:54
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