lunes, 05 de marzo de 2007
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Arrasó la máquina chacarera

El Atlético San Martín con una excelente tarea colectiva goleó a Alumni de Villa María por 4 a 0. Tuvo mucho que ver Darío Alaniz, que fue conductor, metió pases gol y además consiguió un tanto magnífico.

Jorge Berrocal
jberrocal@diariouno.net.ar


A pareció la identidad chacarera con toques de primera y seguridad en la defensa. Preciso en el mediocampo y contundente arriba. Ese juego que le gusta a la gente y por eso fueron esos aplausos, en reconocimiento a los jugadores, por el contundente 4 a 0, ante Alumni de Villa María. Fue una fiesta del Albirrojo.

Y si encima está inspirado Darío Alaniz, todo es más fácil. El Lechuga hizo un golazo, para ponerlo en un marco.

El Albirrojo consiguió el primer gol casi desde los vestuarios, con un tiro libre potente del pibe Emiliano Fernández, que se desvió en la barrera y descolocó al arquero Marcelo Berardo.

Antes, Alecha había hecho estrellar en el travesaño un cabezazo, luego de un centro de Víctor Cabral.

Siguió con la misma premisa San Martín ahogándolo a Alumni. Y nadie se extrañó que el equipo de Garro anotara el segundo gol.

Se juntaron dos que saben con la pelota: Colusso y Alaniz. El Lechuga que lo vio a Cabral, metió un centro y Alecha lo único que tuvo que hacer fue empujarla.

Dos a cero. Era todo goce en las tribunas que difrutaban del espectáculo que brindaban los jugadores. Era un verdadero baile, frente al equipo que en el torneo Apertura le ganó dos partidos y lo dejó afuera de las eliminatorias.

Alumni quería reaccionar, casi consigue descontar con un cabezazo de Matías Manzano, salvó a medias Battistella, el rebote le quedó a Basualdo y dio en el travesaño.

Fue un susto nada más, porque el Albirrojo volvió a pegar, con un toque genial a lo “Bochini” de Darío Alaniz a Víctor Cabral. Alaniz se la dio a Cabral en la cabeza para que consiguiese el 3 a 0.

En el segundo tiempo San Martín siguió por el mismo camino, para colmo, apenas empezó el segundo tiempo se fue expulsado Manzano, en el equipo cordobés.

El Chacarero dominaba el partido, tranquilo por goleada, pero faltaba la “obra de arte” del Lechuga Alaniz. Arrancó de tres cuartos de cancha, le metió un caño a Becerra, encaró a Guzmán, lo dejó en el camino, puso el freno ante la salida de Mustafá, lo vio adelantado a Berardo y “se la picó”.¡Golazo!
Partido liquidado y cierre del telón, para una actuación notable en el mejor partido de San Martín en este torneo.

“Nos estamos conociendo”

Ayer debutó desde el arranque con la camiseta albirroja Cristian Colusso, se juntó con Alaniz y se armó una linda sociedad.

“Realmente nos estamos conociendo, con Alaniz hablamos el mismo idioma futbolístico y por eso nos entendemos”, tiró el volante.

“Tuvimos una aceptable actuación, fue porque atrás nuestro tenemos dos monstruos como Emiliano Fernández y León Bustos, que te dan tranquilidad para jugar”, opinó el hábil jugador.

“Me faltó el gol, pero no me preocupa, mientras lo hagan los delanteros”, dijo sobre su rendimiento.

“Estoy orgulloso de estar en San Martín, éste equipo está para pelear más arriba”.

Del hincha

Dos mil hinchas de San Martín estuvieron en el Este alentando al Chacarero. “Vamos a volver, vamos a volver…”, cantaron ilusionados con el rendimiento del equipo de Alberto Garro. No era para menos.


Todos los aplausos fueron para Oscar Darío Alaniz, que jugó un partidazo y que le regaló a la gente un golazo. El Lechuga fue muy ovacionado y la gente se fue muy contenta del Este, como hacía mucho no se iba.


FUENTE: FOTO Y TEXTO: DIARIO UNO (MENDOZA)










Otra visita al matadero

Alumni volvió a perder por goleada fuera de casa. Esta vez, fue 4 a 0 en Mendoza, y con un partido que se definió rápido a favor de San Martín, que ahora lo pasó en las posiciones

Escribe: Juan Manuel Gorno
(enviado especial)

Parece mentira, pero la ciclotimia de Alumni tampoco tuvo ayer fecha de vencimiento.
Otra vez, como en las peores versiones de inicio de campeonato, el equipo villamariense recibió una goleada de 4-0 como cachetazo a su rostro más feo, hizo agua en Mendoza y dejó en claro que jugar de visitante es una mochila pesada, aunque venga levantando.
Los números son lapidarios cuando pisa otro reducto que no sea Plaza Ocampo. En tres partidos (uno en San Luis y dos en la provincia del vino) no sólo que estuvo sin sumar, sino que le convirtieron once goles, una cifra poco común para un equipo que durante el Apertura se había acostumbrado a mostrar la solidez como punto inflexible.
Lo concreto es que contra San Martín, en la víspera, por la sexta fecha del Clausura, Alumni pudo haber perdido por un resultado aún más catastrófico, sólo que los rivales apelaron a los viejos códigos impuestos en el fútbol para dejar que más de media hora de partido transcurriera en paz.
No era para menos. El conjunto mendocino había generado su mejor fútbol en los primeros minutos del encuentro, cuando pasó a ganar 2-0 antes de los diez minutos de juego.
Tuvo un sistema similar al de Alumni (tres en el fondo, dos volantes centrales, otros dos bien abiertos, un enlace y dos delanteros), pero demostró que los dibujos tácticos sólo sirven si hay ideas y criterio en el campo para manejar la pelota.
Al mismo tiempo, todo fue cuestión de ordenamiento, porque mientras los dos volantes centrales del “Chacarero” se ubicaron para presionar adelante y darle oxígeno a los generadores del juego (llámese Darío Alaniz o Cristian Colusso), los de Alumni quedaron separados y sin auxilio, con una defensa detrás que tampoco ajustaba las marcas.
Entonces, desde el vamos San Martín tomó la posta del encuentro. A los 2’ Germán Alecha reventó el travesaño con un cabezazo, y a los 5’ llegó el primer gol, cuando el tiro libre que Emiliano Fernández ejecutó con violencia rozó en la barrera y descolocó a Marcelo Berardo.
La respuesta de Alumni no existió porque el mediocampo no cambió de fisonomía y su juego se repitió con toques horizontales, sin sentido. Y así, el local no perdió tiempo para aumentar la ventaja, con un “Lechuga” Alaniz sin obstrucciones por derecha, dispuesto a mandar el centro preciso que Cabral desvió al medio con la cabeza para que Alecha definiera en segunda instancia, todo ante la estaticidad del fondo villamariense.
La jugada marcaba una constante: el diez de San Martín, sin hacer un largo recorrido por su andarivel ni transpirar demasiado, se floreaba desde su sector por tener un gran sentido de ubicación y un juego tan lúcido como simple.
Mientras, el ayer debutante Cristian Colusso (ex Rosario Central) encontraba espacios por el centro, tras las espaldas del “Beto” Fernández, para otorgar distribución precisa, con la colaboración de los mediocampistas centrales.
Igual Alumni alcanzó a salir del incendio por unos minutos y estuvo cerca de descontar, lo que podía darle margen para torcer el rumbo del partido. Sin embargo, un disparo de Facundo Basualdo reventó el travesaño y, en la misma jugada, el arquero Battistela le desvió un cabezazo a Diego Martínez.
Seis minutos después, el propio nueve visitante (cuya presencia estuvo en duda hasta último momento por la lesión que arrastraba) sacó un zurdazo desviado tras la habilitación de Matías Manzano.
De todas maneras, la mala tarde de Alumni se verificó en plena búsqueda, ya que sufrió el tercer gol mendocino cuando atacaba en un tiro libre.
En ese aspecto, vale decir que la réplica del local fue mortífera, siempre con Colusso como armador y el “Lechuga” Alaniz como asistidor perfecto en cada centro o toque al área, esta vez, para habilitar a Cabral, que cabeceó a la red cambiándole la trayectoria a la pelota.
De ahí en más lo que vino fue cualquier cosa, porque nada hacía presagiar una remontada del equipo dirigido por Héctor Arzubialde. Por el contrario, sólo hubo ciertas proyecciones intimidantes de José Yocca o algún que otro pique corto de Basualdo; poco para lastimar a un rival agrandado.
Encima, en el arranque del complemento se produjo la expulsión de Matías Manzano (estaba amonestado por protestar y dio una patada para ver la otra amarilla), motivo suficiente para que Arzubialde resolviera poner a Damián Zalio y José Scozzari, en remplazo de los dos delanteros, consciente del final anticipado que tuvo el partido.
Un minuto después de las modificaciones, Darío Alaniz se hamacó cerca del área con toda su notable jerarquía, dejó a dos marcadores detrás y, en posición de definir, colocó la pelota por encima de Berardo con un toque de calidad que sólo poseen los distintos como él.
Así, el “Lechuga” (ex Belgrano, Talleres e Instituto) coronaba una tarde casi perfecta, no sólo en lo personal; también en lo colectivo, donde San Martín careció de fisuras, sobre todo cuando tuvo que animarse a buscar la victoria desde el arranque.
Lo que quedó fue el respeto de los mendocinos para no aprovecharse de la desgracia ajena, una desgracia que aparece y desaparece en Alumni como por arte de magia, pero que sigue impregnada cada vez que los partidos se juegan fuera de los límites de Plaza Ocampo.
¿Será una cuestión para analizar en el diván este “apichonamiento” increíble? No se sabe. Por lo pronto, mientras el regreso a Villa María sigue con bolsos vacíos, habrá que ver si el tiempo todo lo cura.

Arzubialde: "Al partido le sobraron 45 minutos"

Con mucha autocrítica, pensando rápidamente en el próximo encuentro para olvidarse de la triste actuación de sus dirigidos ayer en Mendoza, Héctor Arzubialde fue claro en sus conceptos y no dudó en mostrar su dolor por la nueva caída -con goleada- en calidad de visitante.
En diálogo con FM Sport en zona de vestuarios, el técnico “albirojo” no dudó al decir que “estamos doloridos porque no tenemos respuestas de visitante y estamos dejando una muy mala imagen fuera de casa”.
“Tendremos que replantearnos algunas cosas nosotros, como cuerpo técnico, para buscarle la vuelta, porque no podemos regalarnos de tal forma, ya que hoy (por ayer) al partido le sobraron 45 minutos”, afirmó.
“Después yo les mandé el mensaje a los jugadores que el partido estaba cerrado, saqué a Basualdo, Guzmán y Martínez pensando en el domingo que viene y sí podría haber hecho un cambio más lo hacía, porque estabámos mal, peleándonos demasiado con nuestros rivales y arriesgándonos a tener más expulsiones de la que ya habíamos tenido”, aclaró.
Sin dudas, que el dolor por la goleada quedó evidenciada en las palabras del técnico de Alumni, pero no mostró el enojo como en la similiar caída en San Luis, por lo que expresó que: “A los jugadores uno lo conoce y he manejado algunas cosas a mi forma. En San Luis me fui muy preocupado cuando perdimos 4-1 y hoy (por ayer) no me enojé en el entretiempo, ya que no pasa por ahí, sino que tendremos que trabajar, tomar decisiones propias para mejorar y que van a pasar más allá de los jugadores”.
Sobre lo último, Arzubialde especificó: “Habrá que ver si tenemos que abroquelar más volantes, ser más mezquinos, que buscar otro tipo de funcionamiento y no nos deberá temblar el pulso más haya de los triunfos locales”.
“Esas serán decisiones que tendremos que tomar cuando visitemos a Racing de Córdoba, pero ahora recibiremos a Independiente, un rival durísimo y tenemos que ganar nuevamente”, agregó.

"En 15 minutos"

“Al partido lo perdimos en 15 minutos, en los cuales ellos llegaron, fueron certeros y nos convirtieron, mientras que en los que nosotros tuvimos, no convertimos”, detalló el ex Talleres.
“En ese lapso fuimos muy tibios en mitad de la cancha, ellos manejaron la pelota con (Darío) Alaniz y Colusso caminando. No tuvimos agresividad y al ver ellos las facilidades en dichos sectores nos convirtieron y después el partido fue otro”, redondeó.
En cuanto a más conceptos sobre la caída, el DT comentó: “La realidad es que fuimos ampliamente superados y opté por pensar en lo que viene cuando aún faltaba un tiempo por jugar y es algo muy feo, ya que es algo que no se me pasó nunca por la cabeza como jugador y la primera vez que me pasa como técnico”.
“La derrota me duele porque siempre fuimos un equipo que peleamos hasta el final, tanto de local como de visitante y siempre hemos dado esa imagen, aunque ahora de visitante volvimos a dar una muy mala”, expresó el técnico sobre la realidad que presentó el equipo en Mendoza.
“Parece que no tenemos personalidad para jugar de visitante, cambiamos mucho el nivel entre local y visitante, que es algo que no debe suceder, porque fuimos un equipo que cosechó puntos de visitante, jugando de igual a igual y la verdad es que estamos muy mal”, añadió.
“Hay que buscarle la vuelta de visitante y la vamos a encontrar; pero ahora hay que tener tranquilidad, pensar en Independiente Rivadavia y saber que esto va a ser así hasta el final”, explicó.
“Estamos perdiendo de una forma bastante fea, con muchos goles y eso duele, pero que la gente de Villa María se quede tranquila porque el domingo que viene vamos a estar preparados para ganar. Estoy convencido de eso”, finalizó.


FUENTE: EL DIARIO (VILLA MARIA)
Publicado por Pedro_Mestre @ 6:43
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