Ese sabor especial
Desamparados derrotó a Independiente Rivadavia por 2-1 con goles de Iván Saucedo y Silvio Molina.
ARIEL POBLETE Y GERARDO ALANIZ
--------------------------------------------------------------------------------
Era revancha y fue su revancha para Sportivo Desamparados. Porque a Independiente Rivadavia lo esperaban desde hacía rato en Puyuta y llegó en el momento justo. Cuando las heridas de un paso en falso en este Clausura empezaban a cicatrizar. Justo, cuando más lo necesitaba el campeón como para ponerse de pie. Fue victoria por 2-1. Merecida de punta a punta, cuajada en una propuesta audaz y concretada en la claridad conceptual de un Desamparados que siempre supo lo que quiso y eso, en el fútbol. habla de madurez.
Le costó sobreponerse a un madrugón del Lobo Cordone, pero después puso todo en orden. Lógico, lo ayudó estar en ventaja por más de una hora por la expulsión de Giarizzo en La Lepra pero saber usar esa ventaja también es mérito.
Fue clásico con todas las letras. A muerte. Empezó presionando Sportivo y a los 7 minutos ya avisó porque Silvio Molina lo vio solito a Larrondo y el pibe metió un cabezazo que pedía gol pero se estrelló en el palo. La respuesta de la Lepra fue letal porque a los 11, Negri ganó por la derecha y le sirvió el gol a Cordone, que solito cabeceó ante el desprotegido Guirado. Abajo sin merecerlo.
Cuesta arriba pero no tanto porque Sportivo jugó y jugó. Creó situaciones, tuvo chances pero no pudo concretar ese mejor andar en la red. Llegó el minuto 27 y Giarizzo, quien ya estaba amonestado por un cruce violento con Lucas Ceballos, fue a buscar mal una pelota en el aire con Medina y su manotazo fue condena porque fue segunda amarilla y expulsión. Ahí, Sportivo entendió que no se le podía escapar y, afortunadamente, mostró serenidad para hacer su partido. No le alcanzó para igualarlo en el primer tiempo porque Vivaldo fue figura y le tapó dos mano a mano a Prieto.
Pero claro, en el complemento, la historia fue puyutana. Se jugó Magistretti con Saucedo adentro y apostó todo al ataque. Independiente renunció a todo y fue solamente aguante. Lo pagó caro porque de movida Prieto definió por arriba y se fue apenas desviado su remate. Luego se repitió la historia y Vivaldo volvió a ganar. No llegaba el empate pero Sportivo estaba lúcido y clarito como para tomarse sus tiempos. Saucedo la tuvo cerca, Larrondo también pero recién en el minuto 24 llegó la justicia a Puyuta. La pelearon Silvio Molina y Monassa, llegó el centro para Saucedo y el Loco definió con clase. Pero quedaba más para el delirio y siete minutos más tarde Silvio Molina le dio rosca a un tiro libre y Vivaldo, confiado, se comió el gol y el partido.
Las claves
1 AMBICIóN. Desamparados entró a ganar y nunca renunció a eso. Lo planteó ofensivo y fue ultra ofensivo en el momento de desventaja.
2 CLARIDAD. Excepto en la parte final del primer tiempo, Sportivo tuvo el mérito de no perder la claridad conceptual como para ganar.
3 MEZQUINO. Independiente solo fue rival de golpe por golpe en el comienzo, después se refugió muy atrás, arriesgó poco y eso fue su condena.
FUENTE:
FOTO Y TEXTO: DIARIO DE CUYO (SAN JUAN)
Perdió la “Lepra” en San Juan con Desamparados
Independiente Rivadavia cayó 2-1, en San Juan, ante Sportivo Desamparados. Lo ganaba el equipo de Trotta con tanto de Cordone, pero el campeón del Apertura dio vuelta el marcador con Saucedo y Molina.
Omar Romero
oromero@diariouno.net.ar
Fiesta en las tribunas. Gritos ensordecedores. Emoción. Delirio. Tensión. Pasión. El estadio es una caldera en donde los hinchas parecen caerse sobre las cabezas de los jugadores dentro del campo de juego. Así se vivió otro histórico clásico cuyano entre Sportivo Desamparados e Independiente Rivadavia, que en esta oportunidad tuvo un justo y merecido ganador: los Víboras puyutanos, dueños de casa.
El fútbol del interior tiene ese no se qué... Con duelos vibrantes como el de estos pagos, jugados en escenarios difíciles, lejos de la grandilocuencia de los campeonatos más resonantes, pero con la esencia del fútbol mismo.
Y como se juega todo clásico, el partido arrancó con todo, a puro vértigo y con dos equipos entregados al esfuerzo por dejar el pellejo en cada intervención.
Entonces, cuando no habían transcurrido los diez minutos de juego, el delantero mendocino de Desamparados, Marcelo Larrondo, hizo levantar a todos los hinchas sanjuaninos con la primera aproximación de peligro para el local: centro de Molina y Larrondo, de cabeza, estrelló el balón en el palo ante la mirada “a lo Gatti” del arquero Vivaldo.
El equipo del Cabezón Roberto Trotta acusó el llamado de atención y salió con mayor decisión en busca del arco contrario. Y en un rápido y sorpresivo contragolpe, Independiente conseguiría abrir el marcador ante el estupor del público local. El gol leproso llegó tras un centro de Negri para la entrada en solitario de Cordone, que a través de un potente cabezazo venció a Guirado para desatar la locura de esos más de 600 fanas azules.
La Lepra del Parque parecía tener el control del balón y del partido, pero la tempranera expulsión de Giarrizzo (el árbitro, de floja labor, se apresuró con las tarjetas) le movió la estantería y la obligó a cambiar los planes.
A partir de ese momento, Independiente se replegó unos metros en su campo de juego a la espera de alguna rápida contra y le cedió la iniciativa a Sportivo.
Dentro de ese marco, Desamparados se fue con todo al ataque, aunque sin ideas. Tuvo en los pies de Prietto la posibilidad de alcanzar la igualdad, pero el volante se encontró con San Vivaldo, que en dos oportunidades les ahogó el grito de gol a los hinchas locales.
En el complemento, el trámite se revirtió totalmente. Con un jugador menos, el planteo de Independiente fue salir a “aguantar” el partido y no tuvo el buen rendimiento del primer tiempo.
Empujado por el aliento de su gente, Desamparados hizo del dominio del juego un monólogo y comenzó a arrinconar a la Lepra. Así, empezó a agigantarse la figura de Vivaldo, que con sus atajadas salvadoras rechazó cuatro pelotas de gol, con dos mano a mano incluidos con Prietto.
Pero el Flaco no pudo hacer nada cuando Saucedo apareció solitario dentro del área (tras un centro de Molina) para anotar la igualdad.
Independiente Rivadavia se defendía como podía, pero en esta oportunidad no sucedió la misma historia que en Villa María ante Alumni. Y por un error de Vivaldo (era el mejor jugador de Independiente) el Víbora pasó a ganar el partido.
Finalmente, el clásico cuyano lo ganó merecidamente Sportivo Desamparados, que por algo es el campeón del pasado torneo Apertura, ante un Independiente que no mostró lo mejor de su repertorio.
FUENTE:
DIARIO UNO (MENDOZA)