Lunes, 19 de marzo de 2007
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La figura fue la gente

Emocionante recibimiento de los inchas a sus equipos Los hinchas pusieron los que se olvidaron los jugadores. El marco fue espectacular por el colorido y los cantos.


VICTOR ABAN
El Tribuno



Fue un domingo a pleno de sol y desde horas tempranas se pudo palpar el clima de cl?sico. Y los hinchas de uno y otro club dijeron presentes, en gran n?mero, estim?ndose alrededor de 18 mil espectadores.

Estuvieron desde temprano porque era la ?ltima gran cita de la temporada y porque nadie supo a ciencia cierta si desde agosto en adelante volver?n cruzarse.

Hab?a clima de "cl?sico de los cl?sicos" pero esa gran concurrencia se vio defraudada por la pobre imagen que dejaron los tradicionales rivales en el campo de juego.
Esta nueva edici?n del enfrentamiento entre Juventud y Central disputado en el estadio

"Padre Martearena", pasar? r?pidamente al olvido para los hinchas de ambos clubes. Al final de los noventa minutos hab?a coincidencia de ambos sectores del paup?rrimo espect?culo. Es que "santos" y "cuervos" quedaron en deuda con sus hinchadas y de nada sirve que los jugadores se lamenten al final del partido. Sin embargo, ellos, los hinchas, pusieron lo que ten?an que poner en las tribunas y los que los jugadores no supieron.

La gente fue la figura destacada del cl?sico porque cantaron mucho m?s que en los otros tres partidos anteriores. Porque se "dedicaron hits" de todo tipo, de toda clase y estilo, pensando que tal vez ser?a la ?ltima vez, o que volver?an a pasar tantos a?os para "gozarse" como ayer.

El espect?culo estuvo en la tribunas, en las dos cabeceras que, dicho sea de paso, estaban sobrepasadas de gente en su capacidad. Y esta vez hubo mayor?a antoniana. S?, por primera vez el hincha "cuervo" dej? algunos huecos en la zona preferencial, y las plateas (reflejo fiel de la pobre campa?a del "azanbache". De todas formas, el recimibimiento fue tan espectacular como el de los otros cl?sicos.

Hasta los antonianos prepararon una bandera m?s grande para no ser menos ante aquel semejante y majestuoso trapo que los de Central hab?an presentado ya en el primer cl?sico.
Lo mejor lleg? en el complemento, cuando cantaron todos, al un?sino. Cuando uno quiso tapar al otro y el otro y se romp?an las gargantas para no ser menos. Fue ensordecedor, espectacular, emotivo.


El Tribuno
Publicado por daniel_benzi @ 10:33
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