Una máquina de ganar
Atlético logró el quinto triunfo consecutivo y la ilusión de la hinchada crece. Juventud Antoniana fue otra víctima de la caldera del Monumental. El equipo de Solari es imparable.
Instantánea uno: camisetas al viento en la avenida Sarmiento.
Instantánea dos: camisetas al viento en la avenida Juan B. Justo.
Instantánea tres: camisetas al viento en la avenida Siria.
Una, dos, tres, las imágenes se repiten. Uno, dos, tres, los goles también. El templo convocó a miles de fieles que ahora se desconcentran con el torso al viento. Acaban de emocionarse por el humo celeste. Y por el blanco, que confirma que hay equipo. Se llama Atlético I. Primero.
Acorde con el fin de semana largo, la tarde de ovaciones se inicia cuando Gustavo Pérez llega al arco. Agradece y lleva sus guantes al cielo, se persigna y pita Arco, que no pertenece a la religión del uno y cobra un penal que no fue de Montiglio a León. Le pese a quien le pese, el empate de Carlos Duré sólo fue el primer golpe al que se sobrepuso Atlético. Porque el mejor equipo de la zona no lo demostraba en el inicio (pero tranquilos, iba a hacerlo después).
Desde ese inicio, Juventud Antoniana salió mejor parado y ni se acordó de que tenía que anular a Claudio Sarría a través de Rodrigo López. En ese instante, se resbalaba Montiglio y avisaba Busse.
Como Aragón se puso los botines al revés por primera vez en el torneo, Darío Cavallo se puso su ropa y hasta le pegó al arco dos veces. Insaciable este pelado caído del cielo, de sus pies nació la primera situación de gol: él, Sarría, Gareca y Ramírez Silva, que se enteró de que los sombreros no se hacen con la canilla. Al toque llegó otra clarita de Gareca y una más de Ramírez Silva. A todo esto, el arquero Jorge Comune les imploraba calma a los “santos” defensores, principalmente a Velázquez, que se dobló cuando el enorme Leandro Zárate desbordó por su sector y mandó el centro para la primera genialidad del rey del firulete, de Ramírez Silva, que desairó a todos con un pase imaginario y cruzó su remate: 1 a 0.
Después del empate también gracias al imaginario de Arco, Atlético salió al segundo tiempo sin cambios. Pero cuando Aragón ya no sintió la confianza para rematar como más le gusta, Jorge Solari volvió a pegar un pleno con el ingreso de Rodolfo Aquino, que si se llevan bien afuera de la cancha, qué decir dentro de ella. Ellos, que se concentran juntos, pelearon el podio con otros amigotes que participaron del desequilibrio: de un despeje de Valli a los pies de Facundo Gareca, que definió como si la sequía de un mes no hubiera significado nada.
Kairuz sacó a López y a Duré, pero los ingresos fueron una repetición. Como el “ole” que suena al ritmo de las palmas que despiden a Zárate y que reciben a Paratore, el generador del penal que Sarría canjeó por el último flash. Y el equipo empieza a imaginarse en las paredes de esos locos de camisetas al viento...
Corazón decano
- Una manía. Una nueva forma de eternizar los festejos en un estadio se puso de moda. No fueron pocos los aficionados que usaron sus celulares con cámara fotógrafica y de video para captar la euforia de la hinchada de Atlético.
- Falta de respeto. ¿Hasta cuándo los protagonistas de un espectáculo futbolístico les seguirán faltando el respeto a los hinchas? Esto ocurrió ayer en el “Monumental”. El encuentro estaba previsto para las 18 y recién dio comienzo a las 18.30. ¿Qué pasó? Los dos equipos retrasaron su ingreso al campo porque no querían ser los primeros en hacerlo. El árbitro Alejandro Arco debió tomar una actitud más enérgica a la hora de hacer respetar el horario.
- Bullanguera. Mientras la hinchada de Atlético se dio el gusto de darle un marco impresionante al “Monumental”, los seguidores de Juventud Antoniana, que ocuparon el sector 3 de las plateas, hicieron lo suyo para que el equipo se sintiera apoyado. Cuando promediaba el primer tiempo el árbitro Alejandro Arco debió parar el partido, porque un grupo de salteños estaba subido a la cerca olímpica. Por suerte, ellos entraron en razón y luego el partido se desarrolló con normalidad.
- Sin descanso. No hay tiempo para mayores festejos para el plantel de Atlético. Es por eso que la dotación fue convocada para hoy, a las 10, para realizar una nueva práctica. Lo que jugaron ayer realizarán sólo tareas regenerativas.
FUENTE:
FOTO Y TEXTO: DIARIO LA GACETA (TUCUMAN)
En Tucumán, Juventud tropezó ante Atlético
El "santo" volvió a perder como visitante, aunque sigue con las chances intactas de poder clasificarse.
Otra vez Juventud Antoniana no pudo hacer pie en condición visitante y en esta oportunidad cayó sin atenuante frente a Atlético Tucumán por tres a uno. Si bien este resultado en contra para los dirigidos por Juan de la Cruz lo deja algo mal parado en la cuestión anímica, sus posibilidades clasificatorias aún están intactas.
En contrapartida, el equipo del "Indio" Solari lo mira a todos desde arriba, y eso que todavía tiene un partido pendiente que deberá jugar el próximo miércoles, en Santa Fe, contra Unión Sunchales.
Desde el inicio mismo, la marca personal de Rodrigo López sobre Claudio Sarría insinuó la falta de claridad en el juego de los "decanos". En los primeros minutos del partido la formación local no encontró la fórmula para superar al equipo salteño. Pero una vez que el número diez cambió de posición para salir del asedio de su marcador, las acciones pasaron a ser pura y exclusivamente de Atlético Tucumán.
El dueño casa fue más insistente en ataque y así a través de un pase milimétrico de Gareca, Ramírez Silva quedó para definir de cachetada, le erró a la pelota y dejó el festejo guardado en las gargantas de todos los hinchas "decanos".
La defensa de Juventud empezaba a mostrar algunas lagunas, marcaba muy mal, y Atlético no podía acertar en la definición. Todo seguía en cero en 25 de Mayo y Chile. Pero a los 29', la "Chancha" Zárate la guapeó por derecha a pura potencia, dejó en el camino a Velázquez y envió un centro pasado que Ramírez Silva bajó con la izquierda, le quebró la cintura a López y definió fuerte abajo, como dicen los sabios libros de fútbol. Con la ventaja a su favor, Atlético cedió el terreno y el balón, pero la visita seguía sin inquietar. A todo esto, los hinchas visitantes se subieron al alambrado, y el árbitro decidió estirar 5 minutos el primer tiempo. Justamente en el último de adición, Montiglio le hizo penal a Cristian León que Duré cambió por gol.
Atlético Tucumán, en el complemento, salió decidido a hacerse valer en casa, a quedar sólo en la punta y a ganar un partido que parecía como complicado. Manejó el trámite de pelota y aprovechó al máximo los errores del rival. Luego de un rechazo de Valli, Gareca se tomó su tiempo y estampó el 2 a 1.
Ingresó Carlos Paratore y Gutiérrez lo bajó en el área y el árbitro Arco dio penal. Claudio Sarría se encargó anotar desde los doce pasos y puso el 3 a 1. El Monumental se vistió de fiesta para la ocasión y los futbolistas no defraudaron a la multitud que salió afónica de tanto alentar, saltar, gritar y gozar. En tanto, Juventud está obligado a recomponer la pobre imagen que dejó en Tucumán.
FUENTE:
DIARIO EL TRIBUNO (SALTA)