Cuando se enciende, no hay forma de pararlo
El mejor equipo del torneo manejó el partido como se le dio la gana y estiró el invicto y la sonrisa de los hinchas, que cantaron como nunca por el ascenso.
Desde hace un tiempo, también los monólogos dejaron de lado el drama para darle paso a un género más feliz. Desde aquel “ser o no ser” de Hamlet (no la golosina) a las madrugadas con Seinfeld (con golosinas) han pasado más de 20 años. Pese a ello, cuando una forma de contar mundos funciona, el tiempo corre a un segundo plano, bajo los telones de tristes pasados. Acá, hoy, ya, ahora, quienes colman las butacas del Monumental disfrutan de la obra, pero miran el reloj para que llegue el final feliz, sin cuestiones: porque este “es” el momento para ascender. Si alguien duda de ello es porque no vio al protagonista estable de la provincia que opaca a cualquier rival. A Patria, claro, también.
Como question del monólogo en cuestión: ¿cuántos minutos le sobraron al partido? Más de un tiempo, seguro. Si cuando el juez adicionó tres, todos se preguntaron para qué... Quizás fueron para que ese nuevo coro de toques seguidos terminara en el cuarto de Torres, que no cantó porque jugó como Zárate y Paratore.
Que los delanteros hayan jugado mal y lo mismo el equipo gane por tres goles refleja la superioridad de un grupo que está por sobre los nombres aunque, como ayer, se resienta sin Cavallo ni Gareca. Pese a todo, 26” tardó Atlético en llegar al arco rival: Alfredo Ramírez Silva anunció otra ronda de firuletes, mandó un centro, cortinó Zárate y Montiglio le pegó con la tarjeta de los números de oro.
Las flores de Alfredo continuaron, pero fue el pie de Sarría el que destapó las gargantas: un centro al corazón del área chica provocó el penal de Granero a Paratore, canjeado por la bomba de “Capé”. El 10 casi pide bis, pero no dominó un pase de Montiglio. Y hasta ahí llegó el primer tiempo, decorado por los formoseños que hacían mal los laterales y clavaban las rodillas en el suelo (recurso teatral) para quejarse del pito.
Cuando el “volveremos, volveremos” sonaba fuerte, otro centro de Sarría encontró en el aire la cabeza de Martos, sublime para ganarles a todos. Fue entonces cuando empezó el coro, que, luego de tenues intentos frustrados por el sólido Jemio y minutos de imprecisión, terminó en esa maravilla que nació cerca del arquero y terminó en Ramírez Silva, que tampoco tuvo drama para poner sus tres dedos, contar hasta tres y soñar.
La máquina de sumar
Análisis. Por Eduardo Herrera
La cosecha sigue siendo tan fecunda que la feligresía “decana” quiere que su grito de fe se escuche a los cuatro vientos. Y canta ilusionada, convencida de que esta vez enterrará todas las frustraciones del pasado. Despachó con mucha sencillez a un rival que le dejó un agrio recuerdo en el Clausura 2006, en el propio “Monumental”, y con números irrefutables ensancha la esperanza del ascenso: sacó 22 de los últimos 24 puntos en la cadena invicta de ocho partidos y no recibió goles en su arco en las últimas tres fechas. ¿Que el primer tiempo fue un fiasco? A su hinchada poco le importa. Sarría, infalible en los penales, había puesto la ventaja tranquilizadora. Ante un Patria casi resignado a su presente gris, los de Solari arrancaron el complemento apretando el acelerador para liquidar el partido con el cabezazo inatajable de Martos y con el empeine zurdo de Alfredo Ramírez Silva, el que desparrama rivales con su gambeta y corre generosamente a marcar a los contrarios cuando su equipo pierde la pelota, dibujando una notable comba. Atlético golea, en la cancha no para de sumar puntos y multiplica los sueños del pueblo “decano”.
“Antes de jugar en Perico, pienso disfrutar con todo”
Se destapó Solari, que se enamoró de la hinchada, elogió a los jugadores y descorchó por un nuevo triunfo.
Quienes caminen por Laprida y Mendoza saben que al hombre le gusta brindar por los triunfos con un buen tabaco rubio y burbujas en la copa. Bien merecido lo tiene Jorge Solari, el técnico que cada vez se ríe más, pero nunca como ayer, cuando se destapó: se enamoró de los hinchas, elogió al equipo y aclaró que, antes de pensar en el último partido de la fase regular, va a festejar.
“Antes de jugar con Talleres, pienso disfrutar con todo un par de días. Recién después vamos a pensar seriamente en lo que será Talleres de Perico. Por suerte, están todos en buenas condiciones”, festejó el “Indio”, ante la consulta sobre el equipo que irá a Jujuy.
Son muchas las razones que tiene el técnico para festejar. “Venimos de menos a más, que es lo importante. En el resultado y en el juego fuimos mucho mejores. Estamos satisfechos porque ya nos clasificamos, pero en el fútbol siempre hay que mejorar. Los muchachos hacen el esfuerzo necesario para que las cosas salgan bien”, destacó Solari, que puntualizó sobre los dos ingresantes.
“Paratore siempre fue un jugador importante. En la largada estuvo un poco postergado, pero sabemos que podemos contar con él para cualquier partido. Tal vez le falte un poco de fútbol. Y Jemio es un arquero serio, cumplidor. Al principio muchos de los hinchas y de los periodistas estaban preocupados, pero el tiempo me dio la razón: los tres arqueros están en condiciones de jugar y de cumplir”, indicó.
Por último, a los hinchas, con cariño. “La hinchada ayuda a que se pueda lograr el ascenso, porque apoya permanentemente. La hinchada es como la madre o el padre: todo lo que hace el hijo está bien. Hay pocas que metan tanta presión a favor”, concluyó Solari. Y a brindar, mi amor.
Corazón decano
Flor de banda. Ni el frío ni la lluvia frenan el aliento de los hinchas que llenaron de nuevo el Monumental. Coparon las dos cabeceras y comenzaron su propio partido desde temprano. Recibieron al equipo con el telón que cubre hasta la Laprida, cantaron el hit de Turf (Pasos al costado), se burlaron de San Martín, pidieron por el ascenso y hasta tuvieron tiempo para mofarse de Patria. También hubo tiempo para la murga del complemento. Sobre el final, un minúsculo grupo de hinchas formoseños intercambió piedras con los plateístas y salió custodiado por la Policía.
La remera del “Indio”. Muchos hinchas conjugan en la cancha sus dos pasiones: el fútbol y el rock. Abundan las remeras de Los Redondos y este “Indio” Solari tampoco se queda atrás. En Salta, el domingo pasado, vistió la remera amarilla (foto) que repitió ayer a la tarde. A diferencia de la última vez que hizo calor, ahora tuvo que reforzar el cuerpo con una campera. Como los pantalones largos de los arqueros o el vendaje de Martos hasta hace unos partidos, las cábalas también suman para este presente exitoso.
La camioneta de José. “Es el equipo de José”, cantó la barrabrava cuando vio al gobernador José Alperovich en la platea. Bien abrigado, Alperovich confirmó su apoyo al equipo, al que también acompañó en Salta. Apurado, se retiró a bordo de su camioneta 4x4 en contramano por 25 de Mayo hasta Perú.
“Cavallo, no te mueras nunca”. Darío Cavallo, con una distensión de ligamento en la rodilla izquierda, festejó al lado de Rodolfo Aquino (suspendido). “Cavallo, no te mueras nunca”, rezaba una bandera sobre las torres de iluminación. El volante comenzará la recuperación el martes, con trabajos de bicicleta.
FUENTE:
FOTO Y TEXTO: DIARIO LA GACETA (TUCUMAN)
Patria sigue perdiendo
Parece no querer terminar nunca este Clausura para Patria. El Decano, acostumbrado a clasificar para jugar las fases finales, es uno de los peores equipos de este Clausura de acuerdo a los números, algo que se ratificó en Tucumán ayer ante Atlético. Patria perdió 3 a 0 en la Ciudadela ante unas 20000 personas que acompañaron en gran forma a líder de la zona C.
Fue todo de Atlético que muy rápido se encargó de demostrar quien de los dos está diez puntos en el torneo. Salió a jugar en campo de Patria y a los 12 minutos se puso en ventaja con una pelota que cayó al área. El árbitro observó una mano en el medio de todos los intentos de uno y otro y el castigado fue Patria porque marcó penal que sería gol de Claudio Sarría.
El dominio de los tucumanos se mantuvo en esa primera mitad y lograron ampliar la diferencia en el arranque del segundo tiempo, otra vez con una pelota que cayó al área de Roberto Almeida. Fue a los 7 cuando Claudio Sarría le dio al tiro libre y cabeceó Martín Martos en el primer palo, de espalda al arco para dejar sin defensa a Almeida.
Con la ventaja de dos goles, Atlético aflojó el ritmo y Patria alimentó su trabajo ofensivo con el ingreso de Wander del Almeida. Así tuvo algunas chances pero siempre hubo buenas respuestas del arquero Andrés Jemio.
A los 38, llegó el tercero con una acción individual de Alfredo Ramírez Silva, que terminó por levantar al público tucumano que cerró la tarde a puros aplausos, olvidándose de todo lo que Patria lo había hecho sufrir en anteriores ocasiones. Estos son otros tiempos.
FUENTE:
DIARIO LA MAÑANA (FORMOSA)