El equipo villamariense perdió 1 a 0 ante San Martín y vio frustradas sus chances de pelear por algo más de todo lo logrado. Fue su último partido del torneo en Plaza Ocampo
Escribe: Juan Manuel Gorno- El Diario de Villa María
El sabor a poco, la sensación inexplicable de una despedida con derrota, la ilusión por clasificar desvanecida y un reconocimiento con aplausos en el final para un equipo que ya se había asegurado la permanencia en el Argentino A, culminó una noche extraña para Alumni, que cayó ayer inesperadamente 1-0 ante San Martín de Mendoza, en la penúltima fecha de una etapa clasificatoria que se definió antes de lo pensado.
En medio de las dudas de los aficionados al “Fortín” en Plaza Ocampo, donde un lamento o resignación no debía ocultar lo hecho por el equipo a lo largo de la temporada, los mendocinos celebraban en el campo de juego tal vez como nunca antes.
En definitiva, era San Martín quien tenía mayores necesidades, ante la presencia siempre complicada del fantasma de la Promoción. Alumni supo salir airoso de tal problema tiempo atrás, y ayer sólo buscaba mantener la esperanza por una clasificación que cada vez se tornaba más difícil, sobre todo porque los terceros de las otras zonas no se caían y era mínima la chance de alcanzar en el segundo lugar a Independiente Rivadavia.
En ese contexto, el “Chacarero” ganó bien porque le imprimió a su fútbol todo el corazón que hace falta mostrar en tiempos de crisis. Y de la misma manera que Alumni había ganado el pasado viernes, en San Juan, el elenco mendocino sacó energías de cada rincón de su cuerpo para abatir a un rival que intentó ser prolijo en el manejo de la pelota, pero que lejos estuvo de ser aquel equipo contundente y abrumador que se vio en partidos anteriores en Plaza Ocampo.
En la materia de cuestiones tácticas, también el “Chacarero” sacó provecho del desorden que Alumni exhibió con el correr de los minutos en el segundo tiempo.
Antes de esto, en el período inicial, los dos equipos habían cumplido a rajatabla con lo preparado, pero no salir del molde también significó carecer de espacios para generar situaciones de riesgo. Entonces, se rescató poco, más que nada porque la sumatoria de hombres en el mediocampo (con los dos equipos actuando con línea de tres en el fondo) ponía a la pelota en aprietos y sin destino fijo.
Alumni fue más agresivo en su intención previa, por jugar con dos delanteros, pero la ocasión de gol nítida fue de San Martín, cuando su técnico-jugador Darío Alaniz cambió de frente para la llegada de su hermano Carlos, quien tocó al medio y dejó solo a Víctor Cabral, pero éste tiró la pelota por encima del travesaño, de manera increíble.
Guiado por el propio “Lechuga” Alaniz y por el ex Rosario Central, Cristian Colusso, el “Chacarero” tenía consolidado un traslado interesante en tres cuartos de cancha, pero igual careció de peso en el área.
En Alumni no hubo excepciones porque Matías Manzano fue absorvido por la marca, Pablo Rodríguez y Fernando José no pudieron desdoblarse en los carriles y Facundo Basualdo debió bajar constantemente para tener contacto con la pelota, lejos del arco de Fernando Battistela.
No obstante, Basualdo hizo lo suyo. A los 31’ provocó una jugada que terminó con José rematando exigido, sin precisión, y a los 32’ mandó un centro que Martínez capitalizó con un toque al arco, pero el arquero desvió el tiro con un manotazo.
Alumni también estuvo a punto de ponerse en ventaja en el arranque del complemento, con un tiro libre de Patricio Luna que sacaron en la línea. Sin embargo, paradójicamente San Martín creció cuando retrocedió en el terreno.
Sucedió que Héctor Arzubialde buscó mayor peso en el área con el ingreso de Gabriel Bolatti, pero la salida de Fernando José dejó un hueco en el andarivel derecho que el rival utilizó con frecuencia para llegar por sorpresa. A saber: Carlos Alaniz apareció allí para tirar al ángulo, aunque Marcelo Berardo respondió magistralmente. Y después, pícaro, Colusso fue quien ocupó ese espacio, primero para rematar y exigir nuevamente a Berardo (tras desvío previo de Darío Alaniz), y después para enviar el centro que terminó en el gol de cabeza convertido por Cabral, previo contragolpe.
Alumni tuvo su posibilidad para empatarlo, cuando Martínez quedó solo por derecha y disparó cerca del palo. Pero luego no se vio más que juego nervioso, impreciso, y búsqueda sin ideas, a pesar de contar con cuatro delanteros en cancha, tras el ingreso de Cristian Badaracco.
Irresoluto los gestores de las jugadas de ataque y perdidos los hombres de área, no hubo más para Alumni, y hubo todo para San Martín, que celebró el gran triunfo con los pocos hinchas que viajaron para verlo.
La figura
Cristian Colusso mostró su experiencia y su capacidad para manejar la pelota en tres cuartos de cancha, acompañado por el buen jugador que todavía es Darío Alaniz. En Alumni se destacó Fernando Guzmán, sobre todo después de los 15 minutos del primer tiempo, cuando se adueñó del mediocampo.
El árbitro
El bonaerense Rubén Bustos cometió algunos errores menores, pero no incidió en el resultado. Amonestó correctamente y no hizo falta que expulsara porque el partido tampoco tuvo juego brusco. Sus asistentes también cumplieron, salvo por una posición adelantada de Basualdo, en el primer tiempo, que no se cobró.
Claves
• En un partido parejo, quedaba en evidencia que aquel equipo que convirtiera el primer gol, podía quedarse con los tres puntos. Y lo aprovechó San Martín.
• Alumni se desordenó en el complemento, donde no pudo cubrir el hueco que dejó la salida de José.
• San Martín se defendió bien en los últimos minutos, sin dejar espacios.
Arzubialde ensayó el adiós
“Quizás fue mi último partido acá con Alumni de Villa María”, reconoció el exitoso técnico, quien no hizo más que agradecer y pedir por un futuro aún mejor del equipo a nivel nacional
Histórico. Arzubialde marcó un antes y un después en Alumni
La bandera de “Héctor no se va”, desplegada entre tantos otros trapos que se exhibieron en Plaza Ocampo, marcaba un sentimiento generalizado.
En realidad, el mundo Alumni sabe que Arzubialde significó un antes y un después en la vida futbolística del club, como así también del fútbol local, por aquello de llevar a un equipo a instancias superiores y hacerlo funcionar también como para pelear algo más. Por eso, el “Héctor no se va” se transforma en un ruego y una plegaria, un deseo y un sueño.
Pero el sentimiento es extraño porque se sabe que Arzubialde hizo tanto en Alumni que se merece volver al fútbol grande y, por lo tanto, tal vez el propio técnico comience a buscar esos horizontes a partir del próximo domingo, cuando el equipo cierre su participación en la temporada del Argentino A, en Mendoza.
En ese aspecto, Arzubialde ensayó ayer una despedida, más allá que aclaró que primero quiere sentarse con los dirigentes para ver cuáles son los próximos objetivos.
“No sé qué cuál será mi futuro. Nosotros terminamos este torneo y ahora habrá que sentarse a charlar sobre qué es lo quieren los dirigentes... Sobre un montón de cosas”, dijo el técnico, pero ahí nomás reconoció que “hoy pudo haber sido mi último partido de local con Alumni de Villa María”.
Después expresó: “Mi bronca mayor fue no haber podido despedirnos bien de la gente, pero me voy de este torneo con la tranquilidad de haber hecho todo para que Alumni estuviese lo más arriba posible. Entonces, le agradezco a los jugadores en primer término, le agradezco a los dirigentes que confiaron en nosotros; le agradezco a Adrián Arzeno, quien fue el que pensó en nosotros para iniciar este proyecto. Y a todo los que nos apoyaron, además de los medios de prensa”.
Visiblemente emocionado, Arzubialde remarcó que “cuando llega este tipo de momentos, ante la derrota, es cuando uno debe ser agradecido. Siempre me sale agradecer y el primer agradecimiento es para los jugadores porque ellos lucharon permanentemente por esta divisa, lucharon por Villa María y el resultado de hoy (por ayer) no puede tapar todo lo que se hizo en un año”.
Claro que el DT recordó también lo anterior y seguramente, en su interior, sacó pecho por los laureles conseguidos, nada menos que un ascenso del Argentino B al Argentino A, la posterior semifinal en esta tercera categoría del fútbol argentino y, por último, la permanencia asegurada, dos fechas antes del final.
En ese aspecto, remarcó: “No hemos sido más ni menos que nadie, y quizás no terminamos de la mejor manera, pero quedamos segundos en la tabla general, por arriba de equipos mucho más importantes que Alumni, con más trayectoria y presupuesto”.
Entre otras cosas, el entrenador también reconoció que “lo más duro de esta semana será preparar al equipo para jugar por nada”, pero aseguró que irán a Mendoza “para seguir dejando bien sentado el prestigio de Alumni de Villa María”.
Por último, dejó un mensaje serio: “Habrá que seguir creciendo todos en Villa María, nosotros, los jugadores, la gente, los dirigentes, la prensa...Todo juntos porque el año que viene Alumni deberá tener un protagonismo mayor, deberá seguir creciendo en lo institucional, deberemos llenando más la cancha, deberemos sentirnos todos protagonistas. Y eso hará que Alumni, a corto plazo, pueda estar en categorías mayores del fútbol argentino”.
“No sé qué será de nuestro futuro, si con el ‘Laucha’ (Arzubialde, el preparador físico) nos quedamos o nos vamos, pero estoy seguro que esté donde esté, siempre haré fuerza por Alumni”, sentenció.
A esa altura, la bandera de “Héctor no se va” se había guardado, aunque tal vez con menos seguridad de lo que se guardarán al técnico en un buen rincón de la memoria.