La cátedra la dio la banda
Foto: El Chubut
Guillermo Brown jugó colectivamente el mejor partido desde que juega en la categoría y goleó ayer por 4-0 a Atlético Tucumán, que llegó a nuestra ciudad precedido de los mejores antecedentes y por ser el Nº1 de la categoría en fase regular. El partido, correspondiente al de ida de cuartos de final, se jugó ante gran marco de público y fue televisado en directo a todo el país. Los goles del vencedor fueron anotados por Javier Rodas, Diego Giménez –2- y Diego Vera. Jorge Baliño fue el árbitro y expulsó a Darío Cavallo y Víctor Taberna en la visita.
El mejor Brown
Desde el cuerpo técnico a los hinchas, pasando por dirigentes y jugadores, necesitaban de una victoria como la de ayer, que será recordada por la autoridad con que Brown jugó ante un rival en los papeles previos superior, por plantel y campaña. Pero el conjunto madrynense, de notable mejoría en los últimos partidos desde la asunción de Tempesta, infló el pecho e impulsado anímicamente desde la clasificación, se demostró y le demostró al país que no estaba muerto y a partir del rendimiento que tuvo ayer recuperó el respeto que no estaba generando en este certamen.
Brown ganó jugando los mejores noventa minutos desde que está en la categoría en el plano colectivo, y con algunos rendimientos individuales superlativos que le permitieron cosechar un triunfo memorable y que no admite discusiones.
Enfrente estaba el Nº 1 de esta temporada, el ‘decano’, con un plantel jerarquizado y respetado por nombres y trayectorias; pero acá estaba Brown, con menos apellidos pero con un enorme orgullo y amor propio que trasmitió en cada pelota que jugó.
Ganó el local porque fue superior en cada metro del campo y lo fue a partir de una consistencia futbolística y una presión sostenida, merced a condición física que no tenía antes, y quizás la evidencia más clara es la recuperación que mostró Vera en ese aspecto. Hay otros ejemplos, pero ese es el que más se nota.
Tal vez Brown no vuelva a tener otra actuación como la de ayer o sí, pero la tuvo cuando lo necesitaba para demostrarse que podía y que había que doblar la apuesta para ir por más, aún teniendo en claro que la parada era difícil y lo sigue siendo, porque la serie termina la semana que viene en Tucumán, y Atlético es el mejor de la categoría, aunque ayer fue superado claramente por el conjunto portuario.
El partido
La primera acción clara del partido fue del visitante, cuando Sarría maniobró en el área y remató al gol, pero las manos de Luque interceptaron el envío mandando por arriba.
Después de esa situación, claramente favorable al conjunto dirigido por Jorge Solari, todo fue de Brown.
Romero y Velázquez tuvieron sus chances a los 5’ y 12’, el primero con un cabezazo a las manos de Pérez, y el restante con una tapada fenomenal del golero visitante en un mano a mano con el volante local.
A los 18’, Ruiz remató desde fuera del área pero el arquero de Atlético contuvo abajo.
A los 33’ Vera volvía a ganar ante la defensa tucumana y cuando mandó centro atrás Giménez se pasó de largo.
Los goles
A los 13’, el hombre de la casa, Javier Rodas, desde fuera del área le dio como venía por abajo a un pelota con rebote largo y se filtró entre defensores y arquero para abrir el marcador.
A los 27’, Giménez peleó una pelota casi perdida con el arquero y tras rebotar en su píe se fue derecho a anotar el segundo. Era justo, Brown jugaba mejor y merecía la ventaja.
Dos cachetadas
Brown lastimó de entrada en el complemento, porque a los 4’ Vera convirtió un gol (a lo Hernán Crespo) antológico al definir de taco un centro de Ruiz desde la derecha.
Enseguida, a los 7’, Giménez se fue mano a mano y no perdonó cuando salía Pérez definiendo a un palo.
Historia concluida, Brown ganaba por la diferencia que había en el terreno hasta allí, y resolvía en minutos en la red las situaciones que tantas veces se negaba. Con cuatro impactos Brown disolvió la carencia que arrastró en casi todo el torneo, y lo sufrió Atlético.
Brown generó alguna situación más y hasta podría haber convertido si apretaba un poco más el acelerador, pero prefirió regular y afianzar y consolidar una victoria por la que había trabajado mucho para tenerla y porque además lo pone con un pie en la siguiente fase, a menos que ocurra una catástrofe o un hecho que no pueda resolverse en un campo de juego.
Quiso, no pudo
La visita se despertó y reaccionó después del cuarto gol, aunque no generó situaciones claras obligó al local a defender unos metros más atrás, pero ni los intentos de Zárate (remató alto) ni el de Sarría (desvío en defensor) vulneraron la resistencia browniana. La única que revolcó a Luque en el complemento fue un cabezazo a un palo de Aquino que el “1” manoteó afuera.
El final de la historia
En siete días la historia tendrá final en Tucumán, cuando se cierre el segundo capítulo. En el primero Brown ganó con claridad, autoridad e impuso un respeto que Atlético Tucumán no pareció tenerle.
Síntesis
Cancha: Humberto Veiguela.
Árbitro: Jorge Baliño. Asistentes: Gustavo Corsini y Walter Lago.
Guillermo Brown (4): Diego Luque; Martín Navarrete, Marcos del Cero, Hugo Romero y Javier Rodas; Ignacio Ruiz, Walter Aciar, Diego Levato y Jorge Velázquez; Ricardo Vera y Diego Giménez. DT. Darío Tempesta.
Atlético Tucumán (0): Gustavo Pérez; Adrián Romero, Martín Valli y Martín Martos; César Montiglio, Darío Cavallo, Rodolfo Aquino y Alfredo Ramírez Silva; Claudio Sarría; Facundo Gareca y Leandro Zárate. DT. Jorge Solari.
Goles PT: 13’ Rodas (GB), 27’ Giménez (GB).
Goles ST: 4’ Vera (GB), 7’ Giménez (GB).
Cambios: 52’ Ezequiel Petrovelli por Gareca (AT), 58’ Víctor Taberna por Romero (AT), 65’ Hernán Manrique por Valli (AT); 72’ Martín Uranga por Vera (GB), 75’ Pablo Pérez por Navarrete (GB), 81’ Carlos Vicente por Velázquez (GB).
Amonestados: Ruiz, Aciar y Velázquez (GB). Romero, Valli y Ramírez Silva (AT).
Expulsados: A los 69’ Cavallo -doble amonestación- (AT); a los 90’ Taberna –agresión-(AT).
Fuente: Diario de Madryn
Hizo todo mal y lo pagó con una goleada
Brown aprovechó los horrores de la defensa “decana” y fue letal en el área del “Gato” Pérez.
PUERTO MADRYN (Enviado especial, Alfredo Aráoz).- El boxeo proporciona su vocabulario cuando se reciben golpes como este. Desde este rincón del Atlántico salió Guillermo Brown. Y pegó de entrada, y de plato principal, y de postre, y de café. Lo sufrió Atlético, un retador más promocionado que Mayweather. A la velada de Madryn (porque fue noche) sólo faltó que alguien tirara la toalla. ¿Por qué no es nocaut? Porque Taberna salvó el quinto, porque el local no puede jugar mejor ni el “decano” peor…
El partido empezó en el vestuario local. Uranga daba notas por su pasado en el “Monumental”, agradecía los elogios, pero avisaba que él no iba a entrar. ¿Y si hubiera jugado? Quizás Diego Jiménez hubiera esperado toda su vida en el banco… Pero Jiménez salió a jugar con (no contra) los defensores de Atlético que, como el equipo, volvió el tiempo de la derrota con Central Norte. No obstante, fue el “decano” el que avisó primero, pero la furia de Sarría chocó con los guantes de Luque.
Después de aquel primer minuto, no habría protector bucal que aguantara. Cavallo sintió la ausencia de las canchas desde el 15 de abril, cuando se lesionó en Salta, y después volvió a reflejar su impotencia en una falta innecesaria. Sin el “Pelado” entero, Atlético empezó a perder el partido. Como efecto dominó, Montiglio estaba impreciso y Ramírez Silva perdía. Desde el sector izquierdo de la defensa llegó el córner mal despejado para el zurdazo de Rodas (¡Rodas!). Antes del gol, Pérez había tapado bien ante Velázquez; después del gol, perdió con Jiménez.
“Por suerte terminó el primer tiempo”, pensaron muchos. Para qué… Al minuto, agrandado como Ramírez Silva en sus buenos días, Ricardo Vera ensayaba una rabona para habilitar a Jiménez. Al tercer minuto, pellizcaba de taco otro centro. Ahí sí, ya no había más que esperar la campana. Tempesta tomó sus precauciones de cara a la revancha: no tocó el equipo y alentó a que llegara el cuarto, a través de Jiménez, que a esta altura ya parecía Eto’O; y Navarrete era Cafú.
La defensa de Atlético pagó con las salidas de Romero y de Valli. Aquino evitaba algo peor y, pese al ingreso de Petrovelli, Sarría tampoco iba a desequilibrar. Así terminó el “decano”: groggy. Pero todavía en pie.
La balanza
+ Hay tiempo. Se viene una semana clave. Hay que charlar y trabajar. La chance no está perdida.
- Bajas. Atlético perdió a Cavallo, a Taberna y, quizás, a Valli. Deberá rearmarse.
? Desafío. Quedan 90 minutos para lograr la hazaña. ¿Tendrá Atlético ese fuego sagrado?
Síntesis
GUILLEMOS BROWN 4 -- ATLETICO TUCUMAN 0
GUILLERMO BROWN: Diego Luque (7); Martín Navarrete (8), Marcos del Cero (6), Hugo Romero (7) y Javier Rodas (8); Ignacio Núñez (6), Diego Levato (7), Walter Aciar (6) y Jorge Velázquez (6); Ricardo Vera (9) y Diego Jiménez (9). DT: Darío Tempesta.
ATLETICO: Gustavo Pérez (4); Adrián Romero (3), Martín Valli (4) y Martín Martos (4); César Montiglio (3), Rodolfo Aquino (5), Darío Cavallo (2) y Alfredo Ramírez Silva (4); Claudio Sarría (5); Leandro Zárate (4) y Facundo Gareca (4). DT: Jorge Solari.
GOLES: Primer tiempo: 13’ Rodas (B) y 28’ Jiménez (B). Segundo tiempo: 3’ Vera (B) y 7’ Jiménez (B).
cambios: 53’ Exequiel Petrovelli (5) por Gareca (A), 57’ Víctor Taberna (4) por Romero (A), 64’ Hernán Manrique por Valli (A), 72’ Martín Uranga por Vera (B), 75’ Pablo Pérez por Navarrete (B) y 80’ Carlos Vicente por Velázquez (B).
Expulsados: 69’ Cavallo (A) y 92’ Taberna (A).
Estadio: “Raúl Conti”.
Arbitro: Jorge Baliño (Tandil).
Que no sea un funeral
Por Alfredo Aráoz, Redacción LA GACETA.
Si Atlético queda eliminado, Jiménez y Vera (ojo, los puntas de Madryn) llegarán como grandes refuerzos. Para que la insoportable lista de verdugos no sume nuevos adeptos, hay mucho por cambiar. A un equipo que pretende ascender no pueden hacerle cuatro goles. No. Ni el espionaje del cuerpo técnico pronosticó la catástrofe que provocaron los nombrados al comienzo. Aquí aparece una respuesta para explicar lo ocurrido: durante la etapa regular, las otras zonas son más competitivas. Así puede entenderse por qué el tercero de la “A” golea al primero de la “C”. Hasta hace 14 días, la defensa de Atlético era una muralla, pero esta vez dejó boquetes por todos lados, al igual que el ministro Cavallo (el de ayer no era el jugador). Los cuatro goles implican una distancia grande como la que separa a Chubut de Tucumán. Solari tiene siete días para volcar lo que sabe, y los jugadores para captarlo. Que juegue López y que Petrovelli confirme la sociedad con Sarría. Son cuatro goles, que no sea un funeral.
Fuente: La Gaceta