Estimados Amigos: Una nueva etapa ha finalizado y contrariamente a lo que ocurrió durante el fin de semana en otros escenarios, en Lincoln pudieron festejar los ganadores y también los perdedores, porque después que la policía desalojó el campo invadido, por algunos pocos los "mas fanas", ( de ambos lados) que intentaban quedarse con las prendas de los jugadores como trofeo, el equipo de Brown que se habían ido a los vestuarios volvió al campo de juego y festejó con su gente, que en gran cantidad había llegado desde el sur, mientras que la de Rivadavia, que aún permanecía, algunos muy pocos dentro del campo y el resto en las tribunas (mas de 5.000 personas), aplaudieron al campeón, quien respondió los saludos. Luego vendría la parte mas emotiva, nadie se movió del estadio hasta que jugadores y cuerpo técnico de Rivadavia volvieron al escenario desde los vestuarios y allí recibieron la ovación y el saludo de todas su gente. Hubo mucha emoción, el dolor de la derrota y la satisfacción de la tarea cumplida se conjugaba en el rostro de Dirigentes, Jugadores, Cuerpo Técnico, Allegados y Simpatizantes.
Desde esta columna que he realizado con una gran vocación y no poco esfuerzo, me pareció oportuno aportar solamente este comentario, porque creo que vale la pena resaltarlo, básicamente porque los que queremos al fútbol, nos sentimos reconfortados cuando presenciamos cosas como estas, ante tantas situaciones anormales que empañan el trabajo de mucha gente que todavía quiere trabajar con honestidad y esfuerzo.
Finalmente quiero agradecer a todos Ustedes, a los jefes y colaboradores de las distintas páginas y de distintos medios ( escritos, radiales y televisivos) quienes siempre respondieron a la requisitoria desde este lugar, a los Dirigentes de Rivadavia, que confiaron en mi la difusión a nivel nacional de sus actividades, al cuerpo Técnico y Colaboradores por su permanente buena disposición y en especial a Juan Carlos Pirez ,sobre quien prefiero no emitir opinión porque mi situación de entrañable amigo desde la infancia podría no permitirme ser objetivo y si hay algo que no quiero perder en mi trabajo es la objetividad, es la única manera de mantener la credibilidad en el tiempo.
A todos por todo muchas gracias-
Raúl Andrián ( Prensa Rivadavia de Lincoln)