lunes, 20 de agosto de 2007
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Racing sufrió más de la cuenta para ganar
Venció a Alumni 1-0. Bergesse anotó de penal.

Raúl Galíndez
De nuestra Redacción
rgalindez@lavozdelinterior.com.ar
Recién cuando el árbitro Marcos Conforti decretó el final del partido, Racing de Nueva Italia pudo liberar el ahogado grito de victoria sobre Alumni de Villa María por 1 a 0 en el marco de la primera fecha de la Zona B del Torneo Argentino A.

Y eso no se debió a que el conjunto dirigido por Marcelo Bonetto no haya merecido ganar. Todo lo contrario. Pero desperdició tantas oportunidades para liquidar el partido mucho antes de final, que hasta que el árbitro dijo basta estuvo latente la posibilidad de empate del "deshilachado" equipo villamariense.

Cuando nadie había terminado de acomodarse en el Miguel Sancho, Hernán Fernández peinó un centro que fue a dar en el palo derecho del arco defendido por Berardo, como anticipo de los mejores momentos de la Academia.

A partir de la prolijidad en la salida de Lucas Rosales, Racing construyó con la movilidad de su medio campo y su ataque un funcionamiento difícil de neutralizar por parte de la estructura defensiva de la visita. De allí que los primeros 25 minutos del partido fuera lo mejor que hicieron los hombres albicelestes, mientras se lo permitió el desprolijo piso racinguista.

A los 18 minutos, Alejandro Gaboardi quiso enviar un centro que dio en forma accidental en la mano de Leandro Diema. Casi todo el estadio pidió penal, pero el árbitro dejó seguir y Raúl Figueroa aprovechó la indecisión del propio Diema para robarle la pelota, encarar y eliminar a Berardo. Entonces, el arquero trabó al delantero y ahí sí Conforti marcó el punto fatídico desde donde Marcelo Bergesse estableció la ventaja.

Desahogo final. Si difícil le había sido por aquellos momentos a Alumni el trámite del partido, lo fue mucho más cuando a los 27 minutos Darío Ceballe se fue expulsado por una falta de atrás a Devalis.

Al equipo villamariense le costó mucho adueñarse de la pelota y disponer en función de ello. José Yocca y Lucas Godoy no tuvieron muchas chances para abastecer al solitario Basualdo, bien controlado por la última línea local.

En el complemento, el juego se hizo más trabado y desprolijo aun y el partido comenzó a transitar por un camino más violento. La visita perdió a José Yocca por expulsión mientras Racing iba desperdiciando una a una las oportunidades que Alumni le otorgaba por su inferioridad numérica.

El final fue un desahogo para los hinchas locales, por aquella incertidumbre que se había generado respecto al resultado, y dio paso a la alegría por la convicción de saber que no se debió sufrir tanto para ganar. Habrá que aprender aquella lección de no dejar pasar las oportunidades, porque no siempre Racing tendrá la misma suerte de ayer.

4.500. La cantidad aproximada de público que ayer presenció el partido Racing-Alumni en el estadio Miguel Sancho. Entre los asistentes hubo casi un centenar de simpatizantes del club de Villa María, ya que en los torneos organizados por el Consejo Federal de la AFA no rige la prohibición de ingreso para los parciales visitantes. ¿El argumento? Se los considera campeonatos amateurs.


FUENTE: FOTO Y TEXTO: DIARIO LA VOZ DEL INTERIOR (CORDOBA)











Pudo ser peor

Alumni jugó muy mal, tuvo dos expulsiones, apenas perdió 1 a 0 en Córdoba y no fue goleado por la impericia de Racing. El debut villamariense dejó muchas dudas


Perder por la mínima diferencia (y por un penal), como visitante de Racing, en Córdoba, es apenas un dato de lo que Alumni registró ayer, en su ansiado debut en el torneo Argentino A.
El problema es la forma y las consecuencias de la derrota villamariense, porque todo pudo ser peor y porque las sensaciones posteriores hacen que la mueca de insatisfacción amenace con permanecer durante el campeonato.
A decir verdad, la imagen del equipo dejó preocupación en el ambiente cuando parecía que el debut por lo menos debía ser decoroso.
El caso es que nada salió bien en La Docta, tanto sea por el rendimiento colectivo y algunos errores individuales muy groseros (uno de los cuales provocó el penal), como por las dos expulsiones que recibió durante el encuentro y la falta de ideas para asomar en el campo contrario.
Tal vez la historia se escribía distinto si las pálidas no llegaban rápido, pero a los 18 minutos del primer tiempo Alumni ya perdía 1 a 0 cuando primero José Yocca (en la salida) y después Leandro Diema (cubriendo por el lateral) perdieron fácil la pelota ante la presión rival, lo que derivó que Marcelo Berardo tuviese que salir a cortar con infracción para cometer penal.
Esa serie de errores conspiraron contra las buenas intenciones visitantes y Marcelo Bergese, penando semejantes pecados, ajustició con el penal bien ejecutado.
Diez minutos más tarde, cuando no pasaba nada, vino una expulsión increíble: Darío Ceballe fue a trabar una pelota sin violencia, pero el jugador de Racing se tiró como asesinado, la gente gritó desaforada y el árbitro Marcos Conforti, sin personalidad, mostró la roja para el volante de Alumni.
Esas dos acciones fueron fundamentales para el posterior desarrollo del encuentro.
Encima, desde antes se reflejaba que la formación villamariense se abroquelaba para pensar sólo en su arco, mientras arriba se las tenían que rebuscar solitos Lucas Godoy y Facundo Basualdo. Sin embargo, defenderse y jugar a la suerte fue contraproducente. Y por caso, un cabezazo de Hernán Fernández que terminó con la pelota estrellando el palo, dejó un alerta difícil de olvidar.
Después pasó lo que pasó. Y con un hombre menos y un gol en contra, el elenco dirigido por Adrián Gallará -armado para defender un resultado y no para salir a buscarlo- se vio encerrado en su propio laberinto contra un rival que lo controló, sin ser un derroche de fútbol ni mucho menos.
Con el trabajo sacrificado de Cristian Devalis, la proyección constante de Lucas Rosales (liberado para subir tras la expulsión de Ceballe) y algo de Marcelo Bergese, a Racing le alcanzaba para conservar cierta tranquilidad en el juego, pero es válido remarcar que fue ayudado por la inoperancia ofensiva de Alumni.
Sólo ciertos momentos de inspiración de Godoy (a quien le cometieron casi todas las infracciones) y la voracidad de Basualdo sirvieron de molestia para la defensa académica. No así las subidas de Yocca, quien aportó sacrificio, pero jugó acelerado y fue predecible.
Entonces había que limitarse a un milagro, un arrebato individual majestuoso o tal vez una falla garrafal de la última línea local para pensar algún gol villamariense.
Por el contrario, estuvo siempre Racing más cerca de anotar el segundo que de recibir el empate. Y la muestra clara estuvo en el disparo cruzado de Gastón Rodríguez que pasó muy cerca del palo, antes del cierre de la primera etapa.
Esa tendencia se trasladó al segundo tiempo, más allá que Gallará metió cambios denominados ofensivos: sacó a los dos marcadores de punta y puso un volante (Sebastián Vezzani) y un delantero (Cristian Fernández).
Racing intentó dar batalla en el medio y -hasta jugando mal- inquietó más con un tiro de Gaboardi y dos intentos del ingresado Bruno Juárez que terminaron por arriba del travesaño. También se animó Rosales, uno de los mejores del partido, con algunos tiros peligrosos: uno entró (pero el lateral estaba en posición ilícita), otro se fue cerca del palo y el restante fue bien conjurado por Berardo.
Alumni se quedó sin ilusiones cuando Godoy sintió el cansancio, justo en momentos que Yocca -que había fallado una de las pocas chances con disparo apresurado- metió una patada desde atrás digna de la roja que luego le mostró el árbitro.
De esta manera, está claro que Racing no goleó por su propia impericia; entonces Alumni puede pensar en el 1-0 como poco castigo, mientras pone la cabeza en frío, analiza los innumerables errores, trata de rearmar su estructura y empieza a pensar en el partido que se viene, de local, condición en la que sí deberá tirar al arco más de una vez, por lo menos.


FUENTE: EL DIARIO (VILLA MARIA)
Publicado por Pedro_Mestre @ 9:12
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