Más negro que blanco
Gimnasia y Esgrima sólo pudo igualar con Talleres de Perico, en el primer partido de local en el torneo. El Lobo se puso en ventaja con gol de Tomassini, pero después le empataron. Los hinchas se impacientaron.
Matías Soria
msoria@diariouno.net.ar
Con las heridas aún sin cicatrizar por las penurias sufridas en la temporada anterior, los hinchas de Gimnasia y Esgrima están particularmente sensibilizados y no quieren bancarse otro año de frustraciones. Quizás ése sea uno de los motivos por el cual la hinchada del Lobo despidió con silbidos e insultos al equipo, tras el pobre 1 a 1 alcanzado ayer ante Talleres de Perico en el estadio Víctor Antonio Legrotaglie.
Lo cierto es que el campeonato recién comienza a rodar. Aún falta mucho por delante en el duro y complicado torneo Argentino A y tampoco es cuestión de dramatizar ni de levantar banderas fatalistas. Pero es innegable el descontento de los simpatizantes blanquinegros tras la floja performance mostrada por el conjunto del Parque en estas dos primera fechas.
Como siete días atrás en el debut frente a Luján de Cuyo (donde cayó por 2 a 0), Gimnasia fue ante Talleres un muestrario de voluntades, pero nunca un equipo que funcione como tal. El Lobo aún no encuentra una identidad de juego y le cuesta muchísimo hilvanar jugadas colectivas. Cuando no se sabe a qué se juega, es muy difícil poder llegar a la victoria.
Dentro de ese marco, igualmente fue el dueño del control del balón durante el partido y de movida nomás tomó el protagonismo. La primera aproximación de peligro a su favor llegó luego de una jugada preparada que terminó con un remate del Banana Anzorena, que se fue apenitas desviado. Después lo tuvo Guerra, pero el Loco definió débil de zurda y permitió la atajada del arquero.
Hasta que apareció la figura de Gabriel Tomassini. El espigado y recio defensor tuvo un “ataque de habilidad” y, tras un córner, paró la pelota en el punto del penal y con una volea de media vuelta abrió el marcador, con el primer grito de gol para Gimnasia.
Pero la alegría no le iba a durar demasiado, ya que cuatro minutos después llegaría el descuento de Talleres con el gol del brasileño Wander de Almeida (la gran figura del partido), que cabeceó solo y sin marca dentro del área chica.
La falta de creación en el mediocampo y la soledad de Guerra como único delantero de punta (Anzorena no jugó en su posición habitual de volante por izquierda y se “perdió” en ataque) parecen ser algunas de las causas del flojo rendimiento blanquinegro en el PT.
En la segunda etapa la historia no iba a cambiar demasiado. Empujado por su gente y su condición de local, Gimnasia se mandó a los tumbos en busca de la victoria. La buena en el Lobo fue el ingreso del atacante Guillermo Álvarez, aunque el cambio fue por Guerra (delantero por delantero). Y en la primera que tocó, el recién ingresado sacó un potente remate desde afuera del área que contuvo el arquero.
A los tumbos, el Mensana se fue con todo en busca del arco rival. Lo tuvo Ceballos de cabeza, pero el portero rival se lució con una atajada espectacular. Y el marcador central tuvo otra clarísima sobre el final, que también rechazó el seguro portero visitante.
Con el transcurrir de los minutos y ante la falta de respuesta del equipo, la impaciencia del público comenzó a crecer y se hizo notar con cantos e insultos hacia el técnico y los jugadores, que pese al esfuerzo no pudieron quebrar al aguerrido conjunto periqueño.
Es que, transcurridas dos fechas del certamen, Gimnasia ha cosechado apenas un punto y su juego no llena los ojos. Pero el campeonato recién comienza y, como suele decirse, la esperanza por mejorar el rendimiento es lo último que se pierde. Y si no, que lo diga Dubanced, quien culminado el partido sentenció: “Los que me insultan ya me van a aplaudir”. El tiempo dirá.
FUENTE:
FOTO Y TEXTO: DIARIO UNO (MENDOZA)
Talleres sumó un punto en Mendoza
Mendoza (Especial para Pregón).- El “Expreso” periqueño tuvo un paso positivo por tierras cuyanas al sumar un punto valioso en su segunda presentación por el Torneo Argentino “A”. De pelota parada, Tomassini adelantó al local en el marcador a los 26’ del primer tiempo, en tanto que a solo tres minutos, y por la misma vía, Talleres llego a la igualdad por intermedio de Wander De Almeida.
Tras el empate con Gimnasia y Esgrima, el equipo conducido por Eduardo Juárez se ubica segundo en la tabla de posiciones con cuatro unidades, detrás de Atlético Tucumán que llega a seis, en tanto que los dirigidos por Jorge Dubanced ostentan el penúltimo lugar con un solo punto en su haber. A la luz de la producción futbolística observada ayer por la tarde en Mendoza, se podría sostener que el resultado final fue justo porque ninguno de los dos equipos fue claro dominador en el juego y menos aún, de notable diferencia en las situaciones de ataque que se podrían contabilizar como factibles de gol. El primer tiempo fue tan chato, que solo por vía aérea legaron a facturar cada uno en el área rival.
El “lobo” intentó salir a presionar desde el arranque, pero la primera insinuación clara en ataque la tuvo Talleres a los 2 del juego. Pero a medida que pasaban os minutos y el local presionaba en la salida del medio campo visitante, la balanza comenzó a inclinarse levemente a favor de los dirigidos por Dubanced. Igualmente, Guerra solo no podía en ataque y por eso los pelotazos le ganaban al juego claro y en sociedad para llegar sobre el golero Campi.
De pelota parada y gracias a las cabeza de los lungos García y Tomassini, Gimnasia logró adelantarse en el marcador, pero a los pocos minutos estos mismos defensores se durmieron en un centro ejecutado por Juan Balmaceda, que el rápido De Almeida capturo para mandar la pelota a la red y decretar el empate. Luego no hubo mayores sobresaltos para ambas defensas y con ese resultado los equipos se retiraron al descanso.Al regresar, Dubanced mando a la cancha al delantero Álvarez, quien se junto con Guerra y comenzó a generar ciertos problemas en la cobertura defensiva visitante. Pero otra vez fue el “Expreso” periqueño el que tuvo las chances más clara de convertir cuando se asociaron en ataque Balmaceda y Leichner, despejando un defensor el peligro de gol. Lo mismo ocurriría sobre los 18’ cuando el brasileño De Almeida le ganó la espalda a los defensores y hasta quiso eludir al guardameta Godoy, demorándose demasiado y perdiendo otra oportunidad para su equipo.Gimnasia al ver que no podía por abajo, volvió a ejercer presión con pelotas aéreas, y a los 23’ cerca estuvo de marcar el ingresado Álvarez, pero Campi respondió a al altura de las circunstancias. Luego vino un contragolpe de Talleres que no concluyó en conquista porque el egoísmo de González pudo más que la velocidad y los gritos de Flores Coronel para que le pasara la pelota solo ante el golero local.
Sobre el final el “lobo” se fue con mucho amor propio, pero solo apelando a los pelotazos aéreos contra la última línea de la visita, pero ya era tarde para conquistar los tres puntos.-
FUENTE:
DIARIO PREGON (JUJUY)